Él, fundó el comercio de las navieras y conquistó el mundo construyendo colosales caballos de madera en el extrarradio de las ciudades que urdía expugnar.
Ella, anunció dedicarse al sector de la confección. Convocaba en palacio a mayoristas y proveedores a quienes mantenía entretenidos mientras en turno de noche, destejía la producción diurna del telar.
Una vez al año volvían a encontrarse en Itaca como marido y mujer. Con el tiempo, y a medida que acrecentaban los negocios respectivos, ninguno se fiaba del otro a la hora de dormir. De aquellas velas anuales derivan lo que conocemos como Junta General de Accionistas.
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